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Busy days and broken glass || Jeremy Wallace

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Busy days and broken glass || Jeremy Wallace

Mensaje por John C. Schleine el Miér Jun 05, 2013 6:30 pm

Privado con Jeremy Wallace
Verano | Cafetería | 8:13 PM


Hacía bastante que John Charles había tenido la oportunidad de salir a pasear por ahí en la tarde. Desde que había llegado al campamento, sólo había encontrado espacio para una o dos salidas. Era muy estresante. Sí, jugaba baloncesto todas las tardes y veía a Amelié gran parte de la semana, pero aun así, extrañaba la libertad que le otorgaba el salir a la ciudad y hacer lo que le viniera en gana. Y después de varias semanas de un sinfín de actividades, por fin estaba libre.

Cuando recibió la noticia… Más bien, cuando revisó su agenda y notó que había un hueco en la noche de ese día, casi se cae de su asiento de la felicidad. Como un niño a quien le prometían ir a un parque de diversiones, Charles había estado impaciente a lo largo de la semana, planeando qué hacer para esa hora especial y no decidiéndose. Al final, terminó por salir sin una idea de a dónde dirigirse. En ese aspecto, se sintió como una mujer. De tanto sopesar las mil y un posibilidades, terminó por no elegir ninguna. Si se lo pensaba mejor, era casi embarazoso, pero en realidad no le importaba. Lo destacable era que estaba fuera y podía hacer lo que quisiera.

Ya había llegado al punto en que pensó que sería una muy buena idea hacer una parada en algún lado, quizás en alguna cafetería, algún puesto de comida ambulante o un restaurant. Las tres locaciones sonaban muy bien pues cada una tenía lo suyo. De todos modos, no podía decidir a cual irle, así que se sentó unos instantes en una banca en el camino y comenzó a recitar en su mente aquella cancioncita que siempre le ayudaba en momentos como éstos, de desesperada indecisión:

De tín marín de dó pingüe, cúcara, mácara, títere fue…

El recital terminó señalando al primer lugar que se le había ocurrido. —La cafetería será, entonces… —El chico no se hizo esperar más y entró en el primer establecimiento de ese tipo que se encontró. Al poner un pie en el lugar, se encontró con algo mejor de lo que habría esperado. Las paredes en el interior estaban pintadas de entre colores café oscuros, chocolates y blancos perlados y en ellas se exhibían varios cuadros con el tema del cacao, París y la buena vida. Adentro había alrededor de quince mesas para tres personas cada una y en los bordes del establecimiento había mesas acompañadas de asientos acolchados. Justo encima de ellos, unas lindas lámparas colgaban desde el techo para darle un aspecto romántico a la atmósfera del lugar. El piso era de madera, de un tono ideal como para que pareciera el piso de una cabaña. Era todo muy acogedor.

A excepción del hecho de que estaba la tienda estaba atiborrada de gente. Así, increíble. A Charles esto no le pareció una muy buena característica, pero decidió verle el lado bueno y disfrutar la oportunidad. La gente podría desaparecer si el así lo quería. Su habilidad para ignorar era sorprendente.

Por más que hubiese querido tener un lugar donde su presencia fuera notoria, tuvo que irse a sentar hasta la esquina más lejana del establecimiento. Algo que bien podía ser bueno o malo. Bueno porque así no había mucha gente alrededor suyo y podía concentrarse en sus asuntos y malo porque aparentemente los meseros no tenían un campo visual ventajoso como para evidenciar su persona e ir a levantarle la orden.

Ya había estado ahí por más de media hora y aún no se le acercaba nadie. El muchacho pensó varias veces abandonar el lugar donde los meseros volaban de aquí allá sin darse cuenta de que él estaba ahí, pero había algo que lo hacía sentirse mal sobre irse, así que decidió darles una oportunidad más.

Después de otros veinte minutos y de despedirse mentalmente de la enésima persona que había tenido el privilegio de ser atendida como era debido a pesar de haber entrado después que él, John Charles no contuvo más las ganas y con un movimiento preciso y gracioso, se posicionó detrás de un joven mesero que sostenía una bandeja con un par de frappuccinos en mano. Lo tomó del hombro e hizo que éste lo enfrentara, sin importarle nada más. Ya habían conseguido molestarlo con su mal servicio, ya no tendría más paciencia sin una razón convincente.

Y ahí se desató el caos.



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Re: Busy days and broken glass || Jeremy Wallace

Mensaje por Jeremy Wallace el Jue Jun 06, 2013 5:26 am

Vaya tedio encontrarse en ese preciso lugar justamente a ese horario. Sentía la ansiedad consumirle porque su responsabilidad terminara pronto, antes de que tomase un pedazo de bolillo y desesperadamente intentara cortarse las venas y…
Gradualmente su ceño se frunció, ¿pero en qué estupideces estaba pensando? Estaba seguro que era todo culpa de su mente, que parecía desligarse cada vez más de aquella realidad, probablemente tras haberla encontrado monstruosa reiteradas veces. Además, ¿qué puñetas pensaba toda esa gente? ¡Si consumir toda esa cantidad de cafeína no era ni humanamente posible, ahora imaginaba lo saludable! Lo que más quería es que, lo que parecía allá adentro un cuarto de la población mundial dejara de tragar café y se marcharan antes de que él mismo los corriese con una bonita patada en sus flácidos traseros. Quizá si de verdad dejaba de pensar y…

―Que se joda.Puedo ser una persona perfectamente normal― Murmuró una voz que se acercaba hacia Jeremy, quien alzó la vista con suficiente tiempo para admirar que la chica que parecía tener un poco menos de su edad se tropezaba con algo que no existía, maldecía mientras viajaba por el aire y acababa estrellándose contra el suelo, el rostro justo a sus pies.
Él la miró cierto tiempo, estaba a punto de sacar una mano de su bolsillo para tendérsela cuando ella alzó la mirada y sus ojos chocaron.
―¿Qué demonios ves, imbécil? ¿Te parece gracioso que me haya caído a tus pies? No te envanezcas, que no eres la gran cosa, pero si te atreves a reírte de mí voy a patearte en los cojones y no verás ni una sola masa de vida que lleve tu apellido en años venideros, ¿está claro?
Diablos, tenía como trece, ¿una chica usaba ese tipo de lenguaje? Sin menguar una sola palabra, se alejó de ella, cuidando de que en un parpadeo no fuese a sacar cuchillos carniceros para destrozar su orgullo masculino. Definitivamente tenía el humor tan delicado como una quinceañera a mitad de su menstruación…aunque no supiese en realidad cómo era tal infierno. Tampoco esperaba conocerlo en sus siguientes cuatro vidas…aunque a saber del todo el karma que acumulaba…
Desafortunadamente, Jeremy ya lidiaba con los instintos homicidas encendidos como llamas. Como deseaba tener algún alma en desgracia en sus manos y lanzarlo a través del lindo interior para que así sus divinas vísceras adornaran los largos tapices que…

Bien. Tal vez tenía el humor de una mujer a plena luz de parto.Necesitaba una cerecita al pastel de sus desgracias.
Ignorando la maraña de ideas en su cabeza –o mejor dicho, lo que parecía la tercera guerra mundial- se dedicó a hacer su trabajo en lo que restaba del tiempo, con cada segundo que se consumía, la salvación parecía más cercana. Tal parecía que podría salir de su extenuante horario de “trabajo como negro” (?) sin algún pormenor que resaltar.

…Excepto al estúpido haciéndole derramar hasta lo que no traía en los vasos de frappucino. El imbécil le estaba poniendo creativo e iba a terminar soltándole una sarta de insultos que ni siquiera tenían sentido (manatí idiota defecado por un rinoceronte epiléptico, por poner un ejemplo). Un repentino agarre, momentos previos, le había hecho girar sobre sus propios talones (y esto sin que el chico fuera menudo) hasta encarar al pedazo de… ¿cómo era? Ah, pedazo de manatí idiota defecado por un rinoceronte epiléptico.
Al encargarse de recuperar su propio equilibrio, Jeremy no tuvo tiempo de reparar en el estrepitoso destino que había sufrido la charola, ni los pedidos en ella…desparramados totalmente en el suelo.
Sin pensárselo mucho, Jeremy apartó, aprovechándose no simplemente de su altura sino de su complexión, de un solo manotazo el agarre del contrario. Lo repasó con descaro y seguridad en si mismo, ¿aquel sujeto estaba metiéndose con él por nada? Evitó que una risotada escapara bajo un rápido acoplamiento de sus labios.

Odiaba ese lugar, ese trabajo, ese asqueroso olor a cafeína que le dejaba con una sensación a nauseas en todo su organismo,a su padre, a su vida y…odiaba al tipejo que le devolvía con aires de superioridad la mirada, quizá tanto como todo lo anteriormente mencionado. Pero de verdad ya no soportaba compartir el oxígeno con su padre, lo que automáticamente le dirigía a su independencia, a querer desear sufrir de todos esos factores juntos si aquello evitaba un simple roce por lo que su progenitor también rozaba, lo que era sobradamente ridículo y revelaba mucho del vahído que le producía a Jeremy pensar siquiera en su propia sangre. Si tan sólo hubiese podido vivir felizmente durante todos estos años, si tan sólo hubiese sido inocente e ingenuo ante la crudeza de la realidad, hundido en su cosmogonía perfecta. Había vivido un poco más de la mitad de su edad como un hijo de papi, abriendo la boca y recibiendo todo en bandeja de oro. Había sido criado para que el resto de su vida no fuese ni más ni menos, con una lengua mordaz para callar, un mentón que recoger en alto y una especie de postura capaz de cargar con el apellido, por si fuera poco.
Y estaba aquél pelinegro, mirándole con lo que sospechó se trataba desdén, como si fuese cualquier otro…como si tuviese el derecho de posar su repugnante visión en él de forma tan corriente

Lo peor es que como todo lo que quieres que termine rápido, el suceso se empeñó en adoptar una posición bastante terca de pasar en cámara lenta, atesorando cada precioso segundo de su ridículo frente a todos para que en la posteridad Jeremy pudiese revolcarse en su propia desgracia recordándolo una y otra vez sin que el recuerdo le dejara en paz. Sí, de tomárselo entre intermedio y mal, se lo estaba tomando de la bazofia.

Pero ante todo, el Walllace tenía en cuenta que necesitaba mantener el control en todo momento y la mejor forma de mantenerse a la cabeza de la situación era actuar antes de que el desconocido lograra juntar el valor suficiente como para dominarlo a él. Tenía que dejarle muy claro que él no era como ninguno de los empleados purgantes de dignidad con los que se hubiera topado. Nada que ver. Él era único y especial ¿Ególatra? Si, puede que también. Pero el primer paso para serlo era creérselo y Jeremy no sería nunca era alguien que se lamentara por sus actos o su personalidad. Por el como le juzgaran los demás. ¿Era o no era único? Todavía faltaba el cómo iba a demostrárselo.
Con voz grave se dirigió: ―Para ofrecer disculpas, podrías comenzar por levantar con tu asquerosa lengua toda esta porquería ― Quizás se había pasado un poco, ¡pero él había empezado todo! ¿o no?
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Re: Busy days and broken glass || Jeremy Wallace

Mensaje por John C. Schleine el Jue Jun 06, 2013 5:43 pm

John Charles no supo exáctamente qué fue lo que pasó después de enfrentarse con el mesero de aquél café. Sólo se dio cuenta hasta escuchar el sonido de vidrio roto y de los murmullos de los presentes. Y, bueno, ¿cómo olvidar el par de ojos oscuros que lo fulminaban con rabia pura? Ése era otro detalle que añadir a la colección.

No era muy propio de Charles el hacerle frente a alguien por puro enojo, pero la forma en que el muchacho lo estaba mirando, como si lo estuviera estrangulando en su mente, no le dio otra alternativa más que devolverle los sentimientos. Mientras su batalla mental se llevaba a cabo, Charlie decidió examinar a su enemigo temporal. El chiquillo parecía ser unos cuantos años más joven que él, a pesar de ser alto y algo fornido, de piel morena y expresión altiva. Claro que parecía que su rasgo más llamativo y fuerte eran sus ojos. Tenía apariencia intimidante. Bueno, sería intimidante si John Charles fuera cualquier otro hombre pequeño y tímido, de aquellos que pasan las tardes jugando juegos de RPG online y cuya esperanza de vivir con sus madres hasta los cincuenta años es del cien por ciento. Lo bueno era que ésa descripción no tenía nada que ver con Charles. Ah, no. Él podría hacerle frente fácilmente. A fin de cuentas, de algo tendría que servir su entrenamiento diario, ¿no? Ésos músculos no debían ser sólo para presumir. No, había que sacarles provecho. Sus puños, ahora apretados a sus costados, pedían a gritos el estamparse en contra del muchachillo ése.

El joven no tenía derecho alguno como para ponerse a la defensiva de ésa manera, y John Charles era consciente de éso. Lo aprendió en el verano que entró a trabajar a un establecimiento de comida rápida. Un mesero nunca podía tratar mal a un cliente si éste no le daba una razón comprensible. Y Charles no había hecho más que llamar su atención; simplemente no tenía derecho. Al chico le gustaba la justicia, y que las cosas se hicieran bien. Lo que el otro muchacho había hecho era una razón más para tener aún más ganas de darle una buena lección. Más bien, una buena paliza.

Los ojos de John Charles aumentaron su tamaño cuando el otro le soltó unas cuantas palabras que bien pudieron haber sido mejor reflexionadas. Tenía algo que ver con limpiar el desastre con su lengua, pero lo había dicho de forma tan irrespetuosa. ¡Ja! ¡Como si él fuera la gran mierda! A Charlie le parecía ridículo lo que estaba sucediendo. Él sólo había querido pedirle que le levantara la orden, ¿por qué demonios tenía que terminar así?

Una parte de su subconsciente le decía que guardara la calma, que no conseguiría nada con cabrearlo aún más... Pero él sabía que necesitaba descargarse, o por lo menos regresarle el insulto. Sabía que eso era poco profesional, pero en ése momento no pudo importarle menos. —Ah, ¿por qué mejor no lo haces tú? —una sonrisa torcida y orgullosa se plasmó en el rostro de John Charles, ahora irreconocible—. Con esa apariencia, me pregunto quién queda más acorde con la porquería; si tú o yo —le dedicó otra mirada furtiva al insolente joven—. Espera, mejor no diré la respuesta... No me gustaría herir tus sentimientos, pequeño —¡¿de qué carajo estaba hablando?! Para empezar, los sentimientos de su oponente estaban muy debajo de su línea de preocupación, y de pequeño el otro no tenía nada.

Lo único que John quería era que el muchacho se arrepintiera de su comportamiento, y vaya que haría hasta lo imposible por conseguirlo.



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Re: Busy days and broken glass || Jeremy Wallace

Mensaje por Jeremy Wallace el Sáb Jun 08, 2013 12:12 am

—Sencillamente porque yo no lo he provocado — Puntualizó como si se tratase del asunto más obvio del mundo. A pesar de estar en alguna tormenta de cólera, se pregunto si tenía el propio derecho a insultarse con la situación. Él no era conocido por ser patoso, o un despistado en primera instancia, ni siquiera en sus peores momentos…¿cómo no pudo prevenir que el chico le jalaría de aquella forma? Además, podía casi adivinar que de haber querido, hubiese podido moverse más rápido y anticipar, quizá evitar el desastre que yacía sobre sus pies. Pero por alguna razón no lo hizo. Probablemente ya estaba demasiado cansado. Sólo quería terminarlo todo, ¿inconscientemente era que lo hacía cortando de la mala forma, transluciendo una primera oportunidad en aquel desconocido para después no sentirse enfadado consigo mismo?

—¿Hablas de la apariencia? Conjeturo que en tal caso ése debes ser tú, para tu conclusión debe ser así: porquería con porquería, entonces hazlosoltó en un tono casi inmutable, demandante, que podía a la perfección maquillar su repentino enfado. Por el contrario, su mirada parecía escapar groserías sin que su boca hiciera vómitos verbales. Por supuesto, no iba a ser menos orgullosa que la del contrario, y sus comentarios no menos acostumbrados que a la lengua viperina del Wallace. —Enfócate en los tuyos, que el que va a salir corriendo de aquí directo a llorar vas a ser tú, y mejor aún, a causa de lo exiguo de los míos— espetó, chasqueando la lengua. Ni sus manías podían abandonarlo o exentarlo de una aparición en corriente situación. No pasó desapercibido que le llamase pequeño, eso sólo le provocó algunas risillas mentales, ahora sí podía connotar su retraso cerebral, al menos para que su cuerpo ejecutase correctamente sus cincos sentidos. —De todos modos, procura no hacerlo frente a mí, que me voy a reír a montones. — Lo cual probablemente iba a hacerlo sentir peor.

La decisión fue tomada, con el orgullo de por medio, no vas a retractarte.


Ya todo estaba dicho, ¿qué podía hacer? Limitarse a las consecuencias, aunque se tratase de un burdo arrebato.No hubiese querido que el otro sujeto alto le distrajera por un ápice de segundo o que su subconsciente se auto-amedrentara haciendo que Jeremy flaqueara. Sin embargo,podía sentir que detrás de todos los sentimientos y emociones negativas existía algo, bien resguardado, que quería salir, que se esforzaba por flotar en la superficie y escapar de las aguas negras en las que Jeremy se había sumergido inconscientemente, para intentar no escuchar algo más que a si mismo, porque aquella parecía más una batalla de egos que una discusión mera a llegar a alguna solución...lamentablemente, el de Jeremy era bastante grande.
Aunque a todo esto, ¿qué hacía aquél girándole por el hombro? Gradualmente, la mirada del Wallace fue perdiendo el filo, como si aquella neblina comenzara a dispersarse. La curiosidad en su iris no supo cuando apareció, adoptar esa postura de emprendedor curioso no sabía cuando se había activado luego de simplemente haberse perdido en zonas ajenas a su conocimiento, tan alejado de su común zona acostumbrada, ahora mirada al chico como algo nuevo por conocer...o burlarse, dependía.

Aunque claro, Jeremy no se echaba para atrás a lo dicho, no cedía terreno ya pisado.


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I’LL KEEP STRONG FOR YOU
This is not gonna last forever. It’s that time when you must hold on and I won’t let you surrender, and I’ll heal you if you’re broken. We can stand so tall together. We can make it through the stormy weather. We can go through it all together, do it all together, do it all.
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